NGC 224

587609818e13594c6ee387096110ed79

Roger Ellis lleva doscientos días y una noche en el Hospital Square I, Galaxia NGC 224, más conocida como la Andrómeda. Es médico. También, el único ser vivo en un ratio de unos 2 millones de años luz. Le destinaron allí por alguna razón que ya no es capaz de recordar. Bebe demasiado porque se siente solo. A veces, no comprende muy bien paso del tiempo, porque en el Square I no existe demasiada diferencia entre el día y la noche.

El día comienza con el rojizo amanecer que el doctor logra entrever a través de su solitario dormitorio, en la planta baja del hospital. Mientras se incorpora y camina por un largo pasillo, la luz se torna un color amarillo pálido y se mantiene con una triste intensidad los siguientes quince minutos que Roger tarda en asearse. Sale del baño, se dirige a su consulta, y la luz se vuelve de un naranja apagado que le acompaña durante toda su jornada laboral. Odia ese maldito naranja apagado.

Roger Ellis elabora informes y se inventa a sus futuros pacientes. Piensa en los posibles habitantes de la diminuta estación como seres cabezones, poco habladores, con los terribles ojos de una mantis religiosa. Hace mucho tiempo que dejó de confiar en que alguna vez volvería a ver a algún ser humano.

Cada hora (aproximada) se dirige al anodino mueble que hay justo al otro lado del enorme escritorio y se sirve un whisky. El primer trago le recuerda a la Tierra y se le humedecen los ojos.

Se vuelve a sentar y reordena su escritorio por duodécima vez en lo que lleva de tarde (le cuesta pensar). Se levanta de nuevo y se sirve otro whisky. Qué más da una copa que dos, nadie le va a decir una palabra. Porque no hay nadie con él.

Piensa en su hija Cheryl y en su álbum de las galaxias. En cómo seleccionaba con sumo cuidado una pegatina y le miraba con sus enormes ojos azules para preguntarle si ésa iba a ser la estrellita donde iba a estar su papá. Si alguna vez pensaría en ella cuando estuviera allí. “Todos los días de mi vida, cariño”. Le cuesta recordar el olor de su pelo. De repente, le aterra pensar en ella y olvidarse poco a poco de cómo es.

Roger Ellis está harto de aquellas cuatro paredes. Sale a pasear por el nauseabundo pasillo. Todo es de ese horrible color blanco marfil. Le empiezan a temblar las manos y nota el sabor metálico de la sangre en su boca. Le late el cerebro. Las maravillosas jaquecas que le regala la galaxia. Mete la mano en uno de los bolsillos de su bata y saca un bote de pastillas. No, este no. Rebusca en otro bolsillo hasta dar con el bote adecuado. Se toma cinco pastillas de golpe para evitar que el recuerdo de Cheryl invada aún más su turbia cabeza.

Después de caminar en círculos se acuerda de que tiene un busca. Ellos (no recuerda quienes), se lo proporcionaron en el momento de su exilio a la Andrómeda. Intenta hacer memoria pero no consigue recordar si aquel maldito chisme funcionó alguna vez. Si alguna vez intentaron contactar con él. Su memoria ya no es la que era. Cree que en la Tierra había sido cirujano. Que tenía amigos y familia. Pero ya nada de aquello es real. Ni siquiera Cheryl.

La luz se vuelve mortecina. Es hora de cerrar la consulta. Roger Ellis apaga las pantallas de las paredes, cierra los informes, guarda cuidadosamente la botella de whisky. Cierra la puerta con llave y siente un leve pánico, sin saber muy bien por qué. Camina por el largo pasillo, que de noche parece gris.

Hola, dormitorio. Roger se acuesta en la cama sin quitarse la bata y piensa en las pastillas de uno de sus bolsillos, ahora mismo no recuerda cual. Cierra los ojos y escoge uno al azar. Mientras lleva la mano hacia el bolsillo elegido, piensa en que si el destino realmente existe, no tendrá que volver a pensar en su hija nunca más.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s